Relaciones Públicas. Comunicación Corporativa. Responsabilidad Social. Reputación 2.0
III SIMPOSIO INTERNACIONAL DE RRPP E INSTITUCIONALES

DIPLOMADO EN GERENCIA DE RELACIONES PÚBLICAS

Para información adicional:
HABLAR EN PÚBLICO: ORATORIA Y PERSUASIÓN
HABLAR EN PÚBLICO: ORATORIA Y PERSUASIÓN
“Puede decirse que el orador es el que puede abrir alguna de las cuatro puertas que hay en el hombre: la del corazón, para motivarlo; la de la voluntad, para persuadirlo; la de la inteligencia, para convencerlo; y la de la imaginación, para enaltecerlo” (Antonio Miguel Saad)
Por: Ronny Ricaurte Triana
¿Cómo podemos construir una comunicación persuasiva? ¿Cómo utilizar los conocimientos de los procesos cerebrales para influir de manera significativa en nuestro interlocutor?¿Cómo generar soluciones en común y lograr resultados deseados?
Uno de los poderes más importantes de la comunicación es su capacidad de influir, así como de provocar cambios en las personas y sociedades.
La influencia de la comunicación está presente en todas nuestras actividades cotidianas, pero destaca la trascendencia que han logrado los grandes líderes con sus ideas, decisión y convencimiento, que cambiaron las formas de pensar y actuar de muchos hombres y mujeres. Ese poder que por medio de símbolos verbales y comportamientos no verbales influye en la vida de las personas y las sociedades se le conoce como persuasión.
La palabra persuadir viene de suadere, suadvis, y estos vocablos, del remoto suados, que significa atraer el alma de quien escucha. La persuasión convence a la razón y mueve a la voluntad. Los propósitos generales de la persuasión son: motivar, convencer y refutar; conforme a ellas surgen los discursos persuasivos de motivación, de convicción y de refutación.
Unidos a los propósitos persuasivos se encuentran los medios para persuadir o lo que según Aristóteles se conoce como los tres elementos claves del orador: logos, pathos y ethos.
LOS ELEMENTOS PODEROSOS DE LA PERSUASIÓN:
Logos. Es el componente racional: para dar credibilidad y demostrar nuestras afirmaciones es necesario argumentar. Podemos definir logos – la lógica- como el proceso a través del cual partiendo de ciertas premisas, se llega a una conclusión determinada.
Pathos. Apela a la emociones, a lo que no es cognitivo, a las razones que, sin pensar, convertimos en decisiones y actuamos. Sin la capacidad para llegar al corazón del público, un discurso corre el riesgo de resultar poco incisivo.
Las emociones representan otra forma de conocimiento y de cambio, como señala Borgna: “Conocemos las cosas no sólo con la razón abstracta y calculadora, sino también con las razones del corazón..,”
Cuando existe verdadera emoción, nuestras palabras, nuestra mirada, nuestro cuerpo, todo lo demuestra. Por tanto el pathos es, en primer lugar, la emoción y la pasión que el orador experimenta con su discurso, pero, al mismo tiempo, la pasión y la emoción que contagia al público.
Ethos. Es la credibilidad, el conocimiento, la experiencia y la categoría del presentador. Se puede traducir también como la congruencia entre lo que se piensa y se comunica. En la actualidad nos referimos a ethos como autoridad.
El ethos nace de la credibilidad que el orador ha ganado con el pasar del tiempo, pero corresponde sobre todo a la credibilidad que merece en aquel momento a partir de lo que dice y hace frente al público.
“Si nuestros gestos y la expresión del rostro contradicen las palabras que pronunciamos, no sólo nuestro discurso resulta poco convincente sino que carece de credibilidad” (Quintiliano).
La lógica, la emoción y la autoridad son los elementos poderosos sobre los que se construye cada presentación persuasiva.
Es importante señalar que en cada discurso persuasivo es prioritario hacer algunas consideraciones éticas, ya que se considera inmoral emplear técnicas de comunicación que vayan en contra a las demandas morales de una cultura; se considera injusto comunicarse con la intención de influir para dañar a alguien o para manipular al público.
ORATORIA
Oratoria
"El que no arriesga no gana", dice el viejo refrán popular; y hoy en día, en la cultura de lo instantáneo y del vértigo, parece ser un lema bastante popular. Sin embargo, improvisar a veces puede resultar un proceder muy arriesgado. Y, si lo que está en juego es nuestro propio discurso frente a un auditorio, por mínimo que éste fuere, podríamos poner en peligro nuestra propia imagen, reputación, prestigio y el de las personas, empresas o instituciones que representamos. Organizar y llevar a cabo un discurso profesional impromptu puede llevarnos a nuestro "suicidio comunicacional".
Por Antonio Di Génova*
En toda negociación interviene un poder real -entendido como la sumatoria de los recursos estratégicos disponibles para un caso en cuestión- más la capacidad oratoria para comunicarlo, tanto sea potenciando las fortalezas como disminuyendo las eventuales debilidades.
Lo primero fue la Palabra, como dice San Juan, y no la acción, como escribe Goethe.
En la medida en que la palabra se torna instrumento del pensamiento se transforma en vehículo de la elocuencia y la retórica.
La Oratoria -el arte de persuadir con la verdad- gira entre la Estética y la Lógica. La oratoria en un arte perfectamente reglado.
Saber algo no es idéntico a saber decirlo. Esta es la importancia de la comunicación oral.
Hablar persuasivamente para transmitir una determinada imagen o idea no es un lujo sino una necesidad. El 90% de nuestra vida de relación consiste en hablar o escuchar; sólo el 10% en leer o escribir. Cada persona tiene su manera peculiar de negociar, su teoría implícita de negociación.
No obstante se pueden distinguir dos escuelas: la tradicional y la integrativa.
La primera es esencialmente un proceso de regateo, en el que se pone énfasis en la distribución de lo que se negocia, bajo el supuesto de que lo que uno gana lo pierde el otro.
La nueva teoría de la negociación -la integrativa- trata de redefinir el problema mediante un intercambio de intereses para conseguir una ampliación de resultados para ambas partes.
Los actores son los elementos fundamentales en la negociación, debemos entender que en el proceso de negociación se relacionan personas, dos o más que intervienen con todas sus características personales.
La divergencia es el desacuerdo, el litigio, lo contencioso, el conflicto declarado o latente que separa a los actores cuando se presenta.
La voluntad o búsqueda de acuerdo, es el resultado substancial y no simplemente formal de la negociación, puede asumir cuatro formas principales:
a) Compromiso simple: es la solución mínima. Nadie obtiene la satisfacción total de sus objetivos.
b) Concesiones mutuas: Solución superior al compromiso. Búsqueda de equilibrio en la mayoría de los puntos en la negociación. Requiere creatividad por parte de los negociadores.
c) Adjudicaciones de contrapartidas: Se crean nuevos elementos negociables, ampliando el objeto inicial de la negociación.
d) Creación de nuevas alternativas: El antiguo problema se transforma en uno más adecuado para ofrecer una solución.
